5:50 am
No sé como empezar,
no alcanzan ya pestañas de un suelo que desprende salitre
no es mi memoria que te ha olvidado
no es el recuerdo que no se acuerda recordar
no es que me haya perdido entre tus piernas
no es que Marte hoy cubra la luna, ni mi lápiz, ni tus ojos,
dudo que sea un breve encuentro entre tu pupila y mi pelo
podría ser mi nombre, o el tuyo
o el mío luego del tuyo y viceversa
quizá es que ya casi no respiro, ni sangro, ni te siento,
quizá es que ya no vives adentro mío,
puede ser que el cordón que me ataba a las letras partió a todas partes,
se ha posado en todos y cuenta historias en el día,
en la noche vuelve para acostarse a mi lado
hacerse ver, venderse a la gente,
pero no me deja tocarlo, ni escribirlo,
ni reemplazarlo.
Me dijeron que llega,
que suele enamorarse del tiempo
y no conoce otra cama que sus brazos,
después de todo no le pienso,
(porque me lo ha dicho mi psicóloga Soledad)
no le nombro, ni le ruego,
ni le envío la muerte por telepatía.
Ya ha pasado un mes, dos o seis copas,
un cielo huérfano y disléxico,
una inyección rutinaria de insomnio y una casa inhabitable…
que vuelva,
porque no sé como empezar.