Habita en mi cuerpo.

Mayo 28, 2008 at 3:27 pm (desde mi)

Habita en mi cuerpo, a veces corre lo bastante rápido como para verlo pasar a la boca y luego quedarse fijo en la pared para ser virus de alguna espalda mal pintada. Se ha inventado un idioma que ha estado en mis brazos para hacer que la última neurona escritora que me quedaba se la haya llevado con su pelo, o con su risa y de vez en cuando se la llevaba en los dedos.  Es propio de algún suicidio, pero esta tarde y ayer me ha dicho el espejo que ve un cuerpo, aunque no está seguro de que sea el mío, si es que aún no se lo ha llevado. Pudo habérseme escapado de un mayo vacio y terminal,  o simplemente siempre ha sido un inquilino en mis huesos, husmeando cualquier pedazo de piel regateada, y el eco de la sombra no me había dejado escucharlo, o escucharme… más bien escucharnos. Me duele, y se que le duelo en su universo de pecas y vidrios, pero el augurio del suceso jamás había sido parecido, y se ha logrado inmiscuir en mis ojos y me ha hecho repeler el lápiz y dos pares de paredes. Ya no lo soporto,  a estas horas ya se debe haber mezclado con mi sangre y tomado las entrañas y semillas que había guardado de la luna. A ti, tan inconcluso, desorganizado, complejo y verbalmente abstracto, te pido: deja de dolerme, y de dolernos, a ver si el preludio de una ausencia con receta médica un tanto femenina deja de verme y de acostarse con el misterio más de lo que me cuesto, me acuesto y veo a mi misma.

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Mayo 17, 2008 at 5:05 am (desde mi)

Ya el reloj no marca las doce, parece haberse saltado la hora donde se acostaban algunas letras e intentos de verso en la calle de un blog vestido de gris.

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Mayo 1, 2008 at 4:57 pm (1)

Antes de mí
y antes de un agosto amorfo
que toca el viento en un desliz,
dejé abierta la puerta del clóset
un espacio en mis dientes,
el frasco del azúcar,
todo para ver si se me escapaba tu ausencia.

Hoy dejé abierto un libro,
los labios, los dedos
las piernas, los ojos
una pagina vacía,
un difunto abril
y un primero de mayo
sólo por si hoy te habla el camino
y tu norte coincide con el mío,
sólo por si hoy decides venir,
aunque sea un segundo,
a ver si la bilis y el tiempo
deciden pasarnos por alto.

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