Prosa I
Rechazo el hecho de estar despierta. La eternidad se acercaba por la escalera y temblaba el suelo con sus pasos, curioseaba la sombra. Se poblaba la habitacion de miedo, de fuego, de tinta, de deseo, de labios. Uno a uno bajo intentos suicidas se impulsaban al tiempo por la ventana y me rozaban las costillas acostada en madera, en ese marco sucio que me lleno de astillas. Se habia esfumado el odio, el embarazo de ilusiones. Me quemaba el frio en los senos, de un estruendo me golpeo el cierre del cristal evaporado en silbidos. Me hechizaban una manifestacion de parpados cerrados, que se sumergian en mares de prohibicion. En mi hombro se aclaraba la neblina, el alba nacia en vertices arrinconados, no estaba sola, sudaba mi frente, me secuestraba el deseo y habia piel en mis unas. Estabas justo al lado, desprendias olor a tierra y te aprecie amarrado, castrado y siniestro. Me pobló ahora a mi, susurrandole motivos a la tempestad: el deseo.
Nic dijo:
Marzo 28, 2008 a 3:00 am
“de un estruendo me golpeo el cierre del cristal evaporado en silbidos. Me hechizaban una manifestación de parpados cerrados, que se sumergían en mares de prohibición.”
Geniales las imágenes, los sonidos realmente. sigue escribiendo mujer
proyecto madrugada dijo:
Marzo 28, 2008 a 1:32 pm
Cuestiones de la hora y los caprichos que nos atan a esta cotidiana rutina carnal de vivir…
eltelevisor dijo:
Marzo 29, 2008 a 4:38 am
cuando el deseo evapora el alma…
eltelevisor dijo:
Marzo 29, 2008 a 4:38 am
esto es genial
El Clown, también la Rosa dijo:
Marzo 31, 2008 a 3:23 am
Ah el deseo.. la maldición más gloriosa de la especie. Me gusta tu blog.