MIL

Febrero 26, 2008 at 2:10 am (desde mi)

Ofrecerte un millón de pesos no puedo,

Escribirte mil veces la odisea tampoco

Pero bajo tus brazos puedes llamarme Ulises

Hacer como que desaparecí (si así lo deseas)

Y cruzaré 8 mares, navegare 25 horas

Te prometo nos encontraremos a mitad del camino

Y me alimentare de tu aliento.

En el 8vo día de mi semana

Cuando me sumerjo en las aguas de tus ojos

Cuando al verte inhalo

Y sufro de amnesia y se me olvida exhalar

Naufragare en tu vertical silueta

Y fabricare ese millón de pesos,

Te escribiré miles de odiseas,

Me llamaras Ulises refugiada en tus brazos,

Pero sobre todo me dejare poseer de los dioses de tu creación,

Te vendere mi alma sin costo

Y marcare con tinta indeleble el rastro de tus besos,

Y si así no es suficiente

Derramare una gota de ese rojo rubí sobre un lienzo vacío

Y con el pincel de mis anhelos

te pintare los deseos más abstractos

Ganare cincuenta y diez premios por ti,

Por tus labios, esos que me dominan

Por tu pelo que me invita a balancearme en sus nudos,

Y por tu silueta

Esa que me hipnotiza

Y me habla con cada sonido de un paso,

Que me silencia con cada palpitación

Que me hace venderme,

Convertirme en pintora, escritora y hacerme rica

Todo en una milésima de ti.

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21.2.08

Febrero 26, 2008 at 2:01 am (desde mi)

Tengo el síndrome irreparable de querer poseer

La enfermedad inocua de tu boca

Contagiarme del mal más inocente tras los años

Mientras crece una epidemia de ti

Y que en paz descansen las ráfagas oscuras del pasado.

 

Más que el filo de una jeringa

Me has clavado tú con el sabor más cítrico de tu cuerpo,

Me has dejado en cuarentena

Y en el hospital privado de tus brazos,

Hay habitaciones reservadas con mi apellido,

Mientras mis venas como multitud eufórica gritan tu nombre

Esperando nunca exista un pretexto,

Una mirada que las detenga.

 

Que no permita dios que algún día

Se acabe la miel que yace en ti

Que este síndrome irreparable perdure

Hasta el día en que al abrir los ojos

Me vea a tu lado,

Que al abrirlos de nuevo sigas allí

Aunque ambos estemos en cajones,

Que al mirar al norte vea el más claro amanecer

Al sur la oscura tierra besando tu espalda

Y mas importante ver en el espejo de las nubes

Sí, de esas nubes que nos vieron amarnos hasta la demencia

Este mal que ni la incansable muerte mato.

Que dicha la mía,

Vivir y morir enferma de ti.

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A medianoche

Febrero 26, 2008 at 1:46 am (2008)

curiosos son los sentidos que se desatan cuando el reloj marca las doce de la noche.
quizás en el éxtasis de la noche, y sólo en este momento, existe en el aire una sustancia divina.
porque es a las doce en punto (ni un minuto más, ni un minuto menos) que salen todos los fantasmas a cobrar lo que no vivieron.
es a las doce que existe en la tierra una fertilidad especial, y entre los humanos algo que nos relaciona, ya sea mediante el fuego, el vicio, el sueño, o el mismísimo delirio del tiempo. cada vez que un reloj marca las doce el mundo es uno nuevo porque el día es uno nuevo. existe un pequeño renacer en el puente de un día hacia otro, una persona hoy es distinta  a la de ayer, ya sea porque se le ha caído un pelo, ha derramado una gota de sangre, o se le ha agotado la voz en la tediosa jornada. así, en este blog que más bien un renacer constante, la poesía fluye al son del reloj, y cuando este marque las doce, a ver que misterios entre versos vayan a estremecernos para siempre, es decir, hasta la próxima vez que el reloj marque la medianoche, y haya nuevos versos en estas páginas…

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