MIL
Ofrecerte un millón de pesos no puedo,
Escribirte mil veces la odisea tampoco
Pero bajo tus brazos puedes llamarme Ulises
Hacer como que desaparecí (si así lo deseas)
Y cruzaré 8 mares, navegare 25 horas
Te prometo nos encontraremos a mitad del camino
Y me alimentare de tu aliento.
En el 8vo día de mi semana
Cuando me sumerjo en las aguas de tus ojos
Cuando al verte inhalo
Y sufro de amnesia y se me olvida exhalar
Naufragare en tu vertical silueta
Y fabricare ese millón de pesos,
Te escribiré miles de odiseas,
Me llamaras Ulises refugiada en tus brazos,
Pero sobre todo me dejare poseer de los dioses de tu creación,
Te vendere mi alma sin costo
Y marcare con tinta indeleble el rastro de tus besos,
Y si así no es suficiente
Derramare una gota de ese rojo rubí sobre un lienzo vacío
Y con el pincel de mis anhelos
te pintare los deseos más abstractos
Ganare cincuenta y diez premios por ti,
Por tus labios, esos que me dominan
Por tu pelo que me invita a balancearme en sus nudos,
Y por tu silueta
Esa que me hipnotiza
Y me habla con cada sonido de un paso,
Que me silencia con cada palpitación
Que me hace venderme,
Convertirme en pintora, escritora y hacerme rica
Todo en una milésima de ti.
21.2.08
Tengo el síndrome irreparable de querer poseer
La enfermedad inocua de tu boca
Contagiarme del mal más inocente tras los años
Mientras crece una epidemia de ti
Y que en paz descansen las ráfagas oscuras del pasado.
Más que el filo de una jeringa
Me has clavado tú con el sabor más cítrico de tu cuerpo,
Me has dejado en cuarentena
Y en el hospital privado de tus brazos,
Hay habitaciones reservadas con mi apellido,
Mientras mis venas como multitud eufórica gritan tu nombre
Esperando nunca exista un pretexto,
Una mirada que las detenga.
Que no permita dios que algún día
Se acabe la miel que yace en ti
Que este síndrome irreparable perdure
Hasta el día en que al abrir los ojos
Me vea a tu lado,
Que al abrirlos de nuevo sigas allí
Aunque ambos estemos en cajones,
Que al mirar al norte vea el más claro amanecer
Al sur la oscura tierra besando tu espalda
Y mas importante ver en el espejo de las nubes
Sí, de esas nubes que nos vieron amarnos hasta la demencia
Este mal que ni la incansable muerte mato.
Que dicha la mía,
Vivir y morir enferma de ti.
A medianoche
curiosos son los sentidos que se desatan cuando el reloj marca las doce de la noche.
quizás en el éxtasis de la noche, y sólo en este momento, existe en el aire una sustancia divina.
porque es a las doce en punto (ni un minuto más, ni un minuto menos) que salen todos los fantasmas a cobrar lo que no vivieron.
es a las doce que existe en la tierra una fertilidad especial, y entre los humanos algo que nos relaciona, ya sea mediante el fuego, el vicio, el sueño, o el mismísimo delirio del tiempo. cada vez que un reloj marca las doce el mundo es uno nuevo porque el día es uno nuevo. existe un pequeño renacer en el puente de un día hacia otro, una persona hoy es distinta a la de ayer, ya sea porque se le ha caído un pelo, ha derramado una gota de sangre, o se le ha agotado la voz en la tediosa jornada. así, en este blog que más bien un renacer constante, la poesía fluye al son del reloj, y cuando este marque las doce, a ver que misterios entre versos vayan a estremecernos para siempre, es decir, hasta la próxima vez que el reloj marque la medianoche, y haya nuevos versos en estas páginas…