5:50 am

Junio 25, 2008 at 4:35 am (desde mi)

No sé como empezar,
no alcanzan ya pestañas de un suelo que desprende salitre
no es mi memoria que te ha olvidado
no es el recuerdo que no se acuerda recordar
no es que me haya perdido entre tus piernas
no es que Marte hoy cubra la luna, ni mi lápiz, ni tus ojos,
dudo que sea un breve encuentro entre tu pupila y mi pelo
podría ser mi nombre, o el tuyo
o el mío luego del tuyo y viceversa
quizá es que ya casi no respiro, ni sangro, ni te siento,
quizá es que ya no vives adentro mío,
puede ser que el cordón que me ataba a las letras partió a todas partes,
se ha posado en todos y cuenta historias en el día,
en la noche vuelve para acostarse a mi lado
hacerse ver, venderse a la gente,
pero no me deja tocarlo, ni escribirlo,
ni reemplazarlo.

Me dijeron que llega,
que suele enamorarse del tiempo
y no conoce otra cama que sus brazos,
después de todo no le pienso,
(porque me lo ha dicho mi psicóloga Soledad)
no le nombro, ni le ruego,
ni le envío la muerte por telepatía.

Ya ha pasado un mes, dos o seis copas,
un cielo huérfano y disléxico,
una inyección rutinaria de insomnio  y una casa inhabitable…
que vuelva,
porque no sé como empezar.

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Habita en mi cuerpo.

Mayo 28, 2008 at 3:27 pm (desde mi)

Habita en mi cuerpo, a veces corre lo bastante rápido como para verlo pasar a la boca y luego quedarse fijo en la pared para ser virus de alguna espalda mal pintada. Se ha inventado un idioma que ha estado en mis brazos para hacer que la última neurona escritora que me quedaba se la haya llevado con su pelo, o con su risa y de vez en cuando se la llevaba en los dedos.  Es propio de algún suicidio, pero esta tarde y ayer me ha dicho el espejo que ve un cuerpo, aunque no está seguro de que sea el mío, si es que aún no se lo ha llevado. Pudo habérseme escapado de un mayo vacio y terminal,  o simplemente siempre ha sido un inquilino en mis huesos, husmeando cualquier pedazo de piel regateada, y el eco de la sombra no me había dejado escucharlo, o escucharme… más bien escucharnos. Me duele, y se que le duelo en su universo de pecas y vidrios, pero el augurio del suceso jamás había sido parecido, y se ha logrado inmiscuir en mis ojos y me ha hecho repeler el lápiz y dos pares de paredes. Ya no lo soporto,  a estas horas ya se debe haber mezclado con mi sangre y tomado las entrañas y semillas que había guardado de la luna. A ti, tan inconcluso, desorganizado, complejo y verbalmente abstracto, te pido: deja de dolerme, y de dolernos, a ver si el preludio de una ausencia con receta médica un tanto femenina deja de verme y de acostarse con el misterio más de lo que me cuesto, me acuesto y veo a mi misma.

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Mayo 17, 2008 at 5:05 am (desde mi)

Ya el reloj no marca las doce, parece haberse saltado la hora donde se acostaban algunas letras e intentos de verso en la calle de un blog vestido de gris.

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Mayo 1, 2008 at 4:57 pm (1)

Antes de mí
y antes de un agosto amorfo
que toca el viento en un desliz,
dejé abierta la puerta del clóset
un espacio en mis dientes,
el frasco del azúcar,
todo para ver si se me escapaba tu ausencia.

Hoy dejé abierto un libro,
los labios, los dedos
las piernas, los ojos
una pagina vacía,
un difunto abril
y un primero de mayo
sólo por si hoy te habla el camino
y tu norte coincide con el mío,
sólo por si hoy decides venir,
aunque sea un segundo,
a ver si la bilis y el tiempo
deciden pasarnos por alto.

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Feria del libro (Viernes 25 de abril)

Abril 27, 2008 at 6:55 am (desde mi)

Hoy que llueve
y se mezclan las letras
en su normal estado líquido,
medio sólido
 que tiembla,
quema y aparta multitudes,
debería de ser ausencia un silbido,
o una melodía aparente
fuera de estas paredes silenciosas
sin nombre ni apellido.

Hoy que es noche y es de abril,
entre tanta gente y tan pocas personas
habrá que ser lluvia,
evaporarse, mezclarse
verterse en zinc
y fundirse en el núcleo de una gota
mojar la córnea de un pulmón
para disfrazar el murmullo extranjero,
y así conocer poesía.

 

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De tu boca

Abril 9, 2008 at 11:33 pm (desde mi)

Fui verso una vez,
y mientras resbalaba en vocales
en cada sucesión horizontal de polvo
tropecé en un atentado de tiempo
y fui rodeada por paredes taciturnas
cubiertas de rojo y rosa miel,
donde resucita la sed
ahí donde nace la melodía compacta de tu voz
en un intento leve de nombrarme.

Se hablaba a menudo,
y de vez en cuando se besaba,
 se rompían mis bolsillos a la esquina de un colmillo,
me rozaba el silencio pausado
y tu aliento se perdía entre las rejas de un vaso.
Me vi atrapada en tu boca.

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Le hace falta un nombre.

Abril 1, 2008 at 1:52 am (desde mi)

Hace tiempo que no te veo
las luces derivadas del olvido me parecen más familiares
los retratos de silencio y las manchas estériles
me invaden como enfermedad patógena,
se hace ácida la falta de tu aliento,
dicen los científicos
que tu paladar es filosofía barata…
esos cínicos,
asesinan la pasión y el destino
fabrican juguetes con vida, insípidos
le piden fuentes de números a la vida.

Me invitó la madrugada al insomnio,
seguía ella, la causa de mis pesados párpados
torciendo mis sentidos al ojear paraísos literarios
venciendo mis dedos en manada intentando doblegarte,
será ¿verano o invierno?
en estos días todo me sabe a frio con algunos grados de calor,
era imposible crear sin permiso
te imaginaba con tus peligrosas curvas,
de esas que suben y bajan
perfilada de estrellas,
yo con varios dedos menos ,
moldeando un retrato de perfección ajena
tras varios metros de pelo perdido.

Si alguno de ustedes la encuentra
no olvide mencionarle que la busco
que las horas sin ella son eternas,
y el placer es huérfano sin su rostro,
sus ojos brújula de vida se me esconden,
que saberla es vida y al perderla me pierdo,
que el verso sin su sombra me sabe a incoherencia.
Todavía naufraga el polvo en mi cama,
me pide su esencia y los versos de sus martes.

Te espero y me embriaga el papel sin rastro y sin nombre,
¿volverás para abril, inspiración?

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Prosa I

Marzo 27, 2008 at 8:03 pm (desde mi)

Rechazo el hecho de estar despierta. La eternidad se acercaba por la escalera y temblaba el suelo con sus pasos, curioseaba la sombra. Se poblaba la habitacion de miedo, de fuego, de tinta, de deseo, de labios. Uno a uno bajo intentos suicidas se impulsaban al tiempo por la ventana y me rozaban las costillas acostada en madera, en ese marco sucio que me lleno de astillas. Se habia esfumado el odio, el embarazo de ilusiones. Me quemaba el frio en los senos, de un estruendo me golpeo el cierre del cristal evaporado en silbidos. Me hechizaban una manifestacion de parpados cerrados, que se sumergian en mares de prohibicion. En mi hombro se aclaraba la neblina, el alba nacia en vertices arrinconados, no estaba sola, sudaba mi frente, me secuestraba el deseo y habia piel en mis unas. Estabas justo al lado, desprendias olor a tierra y te aprecie amarrado, castrado y siniestro. Me pobló ahora a mi, susurrandole motivos a la tempestad: el deseo.

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